Ya se fue la primera mitad del año. Qué rápido se fue! Pareciera
ayer cuando llegué al Hospital del Salvador totalmente abrumada y lateada de
tener que nuevamente conocer a compañeros. Gracias al cielo resultaron gratas
las sorpresas con respecto a ellos.
Sólo vine por un día a Angol durante el semestre que se fue,
por falta de tiempo y porque no me di el tiempo. Ahora vengo por semana y
media, tiempo prudente creo para descansar y recargar las pilas que se
pronostican serán exprimidas al máximo durante los próximos 4 meses.
Las cosas acá están un tanto distintas, pero los cambios vienen ya hace #mushosaños dándose
de manera más menos continua, no sé de qué me impresiono tanto. Será que,
después de todo, en lo más profundo de uno, siempre se espera que las cosas se
mantengan como en un principio pensó que siempre serían?
Vamos a descansar.
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