Esta nota está pasada a copia por la que hizo mi estimado Sheshito del Zoom. Debo decir, a mi favor, que hace días maquino las ideas necesarias para plasmar aquí, pero por darles muchas vueltas, algunas de ellas se han descartado, otras gastado o lisa y llanamente han sido olvidadas.
No reiteraré cuáles fueron las circunstancias que me llevaron a estudiar en Santiago (esa historia ya está contada). Sólo me remitiré a lo que me produjo el vivir allá, a la gente que conocí y a los miedos y alegrías que en mí despertó el 2010.
Si he de comparar mi vida (más bien mis estados de ánimo) con "algo", me encanta la analogía que puedo lograr con la "montaña rusa". Te subes al carrito lleno de emoción y alegría por el juego que acabas de escojer. El carrito avanza sin mayores problemas y comienza a subir la cuesta, a la que parece los frenos son capaces de controlar. Al llegar a la cima, la gente se ve pequeña y poco distingues a los amigos o familiares que decidieron no subir y usar su ficha en otro juego. Cuando el carro se suelta, la gravedad gobierna y no hay nada efectivo que los frenos puedan hacer para parar el carro a mitad de camino, sólo tienes que esperar a llegar a la parte plana para decidir bajarte o continuar. Pero NO! el juego no ha terminado, esa era sólo la primera montaña del juego, queda aún la más alta, queda la más larga, queda la más pronunciada... quizás te animes y digas "bueh! ya estoy aquí" o te amedrentes por la elección de juego que hiciste... El carrito avanza sin mayores problemas y comienza a subir la cuesta, a la que parece los frenos son capaces de controlar. Al llegar a la cima, la gente se ve pequeña y poco distingues a los amigos o familiares que decidieron no subir y usar su ficha en otro juego. Cuando el carro se suelta, la gravedad gobierna y no hay nada efectivo que los frenos puedan hacer para parar el carro a mitad de camino, sólo tienes que esperar a llegar a la parte plana para decidir bajarte y no continuar. Pero NO! el juego no ha terminado (...) Al final del recorrido, puede que te guste la experiencia e inviertas otra ficha en la montaña, o bien, experimentes otros juegos por el mal sabor que éste dejó en ti.
Como la emoción que me produce la montaña rusa, comencé animosa el año, pero a medida que avanzaba quería bajarme del carrito, extrañaba a mis amigos y familiares, y sentía que las tripas se me salían por la boca cada vez que me tocaba bajar y no quería que el ciclo comenzara otra vez!!!
Me resulta cómico ver desde esta situación, en que estoy descansando y sin nada más que hacer por la U, cómo me presentaba ante una u otra situación adversa. Realmente fueron tiempos difíciles, pero pareciera que no lo eran tanto y que simplemente no los supe manejar (claro que los pude manejar mejor, pero cómo saberlo!). Nadie más que yo, y que mis compañeros y amigos, saben que la carrera no es fácil y que por más que nos digan cómo abordarla cada uno debe encontrar su forma de hacerlo y en eso se me fue el año casi por completo.
La idea de cambiarme de ciudad me simpatizó por las cosas nuevas que podría tener. Los primeros viajes de Angol a Santiago tenían un poco de nostalgia, pero regresaba con gusto porque tenía que estudiar y era "justo y necesario" que estuviera allá. Los últimos viajes de regreso, comenzaron a ser tortuosos, cada uno más que el anterior. Una vez, me vine llorando, fue patético, me carga dar pena, pero esa vez no pude contenerme... u.u
Tal como hice el año pasado cuando entré a odonto, estuve una semana saludando simplemente pero sin hablar con nadie. Antes de entrar a un Mónica Suárez un martes por la mañana, mi hermana me llamó y me preguntó con quién me juntaba. Ahí me guarde la lagrimilla que se estaba asomando y dije "con nadie". sí sí! hablo hasta por los codos pero al inicio me cuesta encontrar gente en quién confiar y con quién pasar tiempo. RE-sulta que ese día, miré a mi alrededor y dije "ELLA!! quiero que ella sea mi amiga!". Con el tiempo descubrí que éramos compañeras de seminario así que el camino para conseguir que fuera mi amiga fue más fácil del que pensé. Salvo por un día (donde mi querida amiga en formación me engañó con otro -para hacer un trabajo- que también resultaría ser mi amigo y por cuya traición encontré a otros 3 que también serían mis amigos) hicimos todos los trabajos juntas y la amistad fue creciendo y cumplí mi objetivo de tener una amiga de rulos y ojos claros, yeah!!!
La noche anterior de irme a Santiago, un amigo de Temuco me dijo "Noe!!! (bueno, no con tanta emoción porque él suele ser bastante inanimado xD) serás compañera de un primo mío". Ni siquiera puse atención al nombre porque dije "nah! entre tanta gente la posibilidad de conocerlo es mínima". Un día, saliendo de la biblioteca, me encontré con un joven de cara conocida y dije "somos compañeros" "sí, también soy de medicina!" (no sé si fue esa la conversación inicial, pero la mayoría de las veces era algo así para romper el hielo). "Tú eres primo de XXX?" "sí! cómo lo conoces" "lo conozco de Temuco, es amigo del GBU , blablabla". Este "primo de", que ahora es mi súper amigo personal, me comenzó a molestar con dicho "de", uf! cierta historia que debo contarte quizás XD.
Había que entregar una foto en la oficina de morfo, si mal no recuerdo. Oí que alguien iba para allá y simplemente me calé con el grupito para entregar lo que debía. Allí, en las presentaciones habituales con los nuevos compañeros, un nombre saltó a mi memoria y dije "un ex compañero de odonto te conoce! estudiaron en el mismo colegio y me habló de ti" "siiiiii?¿?¿ y cómo se llaaaaamaAAaaaAAAaa?!". Luego de un tiempo volví a hablar con esta persona y hasta la fecha lo hago! :D
Con esos compañeros/futurosamigos/actualesamigos con los que hice el trabajo que mencioné anteriormente, comencé a hablar gracias a ese trabajo, creo que no siempre las traiciones son malas, en este caso gané 3 amigos y un 70 xD. Uno de mis primeros súper viajes por el transantiago fue a la casa de una de ellos (y también el inicio de mi amistad con el vodka naranja comenzó ahí). Al otro, lo recuerdo por la captura del metro y el "noo!! vamos vamos!! no dejen que se vaya!!".
Como somos tantos, para cierta actividad nos dividieron en 5 grupos. Conocía a poca gente y la poca gente que conocía estaba en los otros 4 grupos. Al segundo día de encontrarnos por grupos, una cara al menos me era familiar (la tercera cara del grupo de los 3 compañeros/futurosamigos/actualesamigos). Yo tenía ganas de hablar con alguien, pero resulta que tuve mal ojo y mi joven compañero/futuroamigo/actualamigo no era muy aciduo a conversar. Con el tiempo he logrado sacarle unos "noo", "tsss" y conversaciones y tiempos de vida. Algo es algo xD
La hermosa amistad que comencé con el vodka naranja, creo deberla en gran medida al joven dueño de la frase "mejor saber poquito pero saberlo bien". Él con sus explicaciones y sus "está suavecito" fue dándome el juguito con agüita suave al que le tomé cariño (y obvio a mi amigo igual).
Aclaro que el gusto por el vodka naranja es gracias a este señor, pero el gustillo por la buena vida y la poca vergüenza de salir con los amigos es causada principalmente por mí, por mi cumpleaños.
Como los lazos de amistad se estaban armando, la ocasión fue perfecta para salir y conocer a los susodichos en cuestión. Resultó que el grupo de gente era mil veces mejor que el esperado! y la celebración de cumpleaños, "milquinientasdos veces" mejor! Los últimos "2 de julio" nada bueno habían traído, excepto éste... nunca alcanzarán las gracias por ese día, de veras!! luego de 6 meses, GRACIAS!
Una chiquilla de polera a rayas me dijo un día "hey Noe! vas al asado?". La existencia de ese asado me era desconocida hasta ese momento. Me animé a ir y no me arrepiento. Esa fue la puerta de entrada a un grupo multi-seminarios con nombre de programa de televisión <3
Un joven hiperlaxo, una señorita apañadora con casa y una mamá buena tela, un joven con melena tipo Einstein y pensamientos como él, una shikilla media stryper y tecno para sus cosas....
En esos seminarios de pequeñas salas, por cosa de "no calzo allá ni allá" nos empezamos a sentar juntos. Creo que te debo la vida en muchas cosas, aún nos debemos el helado o café, lo que sea que sirva de pretexto para juntarnos y hablar de la vida.
Algo así fue el año al que le quedan cerca de 24 horas de existencia.
A todos, los quiero, los quiero mucho, a cada uno de manera especial.
Saludos desde un lejano Angoloso, de una Angolosa (no golosa) que les guarda cariño y afecto.
23 de enero de 2011 a las 12:50
Wen escrito.
Me gustaría saber más de más cosas que pasaste en Stgo.
¿Te ayudamos en algo en la iglesia?
Hubiese sido bonito que te hubieses integrado más.
Un abrazo pa ti An-golosa!!
XD
jajajaj